Septiembre suele traer días cálidos y noches más frescas, así que el aire acondicionado ya no necesita funcionar como en pleno verano. Ajustar el termostato, aprovechar la ventilación natural y limpiar los filtros permite reducir consumos innecesarios antes de dejar el equipo preparado para los meses de inactividad.
Autor: Equipo de Hogar de Bacalao con Tomate
Actualizado: 30 de agosto de 2026
Ajusta el termostato al calor real de septiembre
Mantener la misma configuración de julio durante septiembre puede enfriar la vivienda más de lo necesario. En modo frío, una referencia razonable para muchas casas es situar el termostato entre 24 y 26 °C, adaptándolo a la humedad, la orientación de la vivienda y las necesidades de quienes viven en ella.
No conviene seleccionar una temperatura muy baja con la intención de enfriar antes. El aparato no suele trabajar más rápido por hacerlo: simplemente permanece encendido durante más tiempo y aumenta el riesgo de que las estancias terminen demasiado frías.
En los días templados, prueba estas medidas antes de encenderlo:
- Ventila a primera hora y durante la noche, cuando el exterior esté más fresco.
- Cierra persianas o cortinas en las ventanas que reciben sol directo.
- Evita abrir puertas y ventanas mientras el equipo esté funcionando.
- Apaga fuentes de calor innecesarias, como luces intensas u hornos.
- Utiliza un ventilador para mover el aire si no hace falta refrigeración activa.
La percepción térmica también depende de la humedad. En jornadas húmedas pero no especialmente calurosas, el modo de deshumidificación puede mejorar el confort. No siempre consume menos que cualquier otra opción, por lo que debe reservarse para situaciones en las que la humedad sea el problema principal.
Usa los modos de ahorro sin perder confort
El modo ecológico limita o suaviza el funcionamiento del compresor para evitar picos de demanda. Resulta útil cuando la habitación ya está cerca de la temperatura deseada y solo hace falta mantenerla confortable.
El modo automático puede ser práctico durante septiembre, cuando la temperatura cambia con rapidez entre la tarde y la noche. El equipo ajusta su funcionamiento según la lectura del sensor, aunque el resultado depende de dónde esté instalado y de si recibe sol directo, corrientes de aire o calor procedente de otros aparatos.
Por la noche, activa el modo sueño si el modelo lo incluye. Esta función modifica gradualmente la temperatura y reduce la intensidad de ventilación. Combinarla con un temporizador evita que el aire acondicionado siga funcionando hasta la mañana cuando la vivienda ya se ha enfriado.
Una programación sencilla puede ser suficiente:
- Enciende el aparato poco antes de ocupar la estancia, no varias horas antes.
- Selecciona una temperatura estable en lugar de cambiarla constantemente.
- Programa el apagado para la hora en que suele refrescar en el exterior.
- Comprueba después de varios días si puedes retrasar el encendido o adelantar el apagado.
Si el equipo dispone de control por zonas, refrigera solamente las habitaciones utilizadas. En instalaciones con varias unidades, cerrar una estancia y apagar su aparato suele ser más eficaz que mantener toda la casa a la misma temperatura sin necesidad.
Cómo limpiar los filtros paso a paso
Un filtro cubierto de polvo dificulta el paso del aire y puede reducir el rendimiento del equipo. La limpieza básica suele ser sencilla, pero siempre deben prevalecer las instrucciones del fabricante, ya que el acceso y los materiales cambian entre modelos.

Preparación y retirada
- Apaga el aire acondicionado con el mando.
- Desconecta la alimentación desde el enchufe o el interruptor correspondiente si es accesible con seguridad.
- Espera unos minutos antes de abrir la carcasa de la unidad interior.
- Consulta el manual para localizar las pestañas y retirar los filtros sin doblarlos.
- Haz una fotografía de su posición si puede ayudarte a colocarlos correctamente después.
Limpieza y montaje
- Retira el polvo superficial con una aspiradora de baja potencia o un cepillo suave.
- Si el fabricante permite lavarlos, utiliza agua templada y evita productos abrasivos.
- Aclara bien cualquier resto y deja secar los filtros completamente a la sombra.
- Limpia el polvo visible de la tapa con un paño ligeramente humedecido, sin mojar componentes eléctricos.
- Coloca de nuevo los filtros en su posición, cierra la carcasa y restablece la corriente.
No reinstales un filtro húmedo. La humedad retenida puede favorecer malos olores y suciedad dentro de la unidad. Tampoco uses aire muy caliente, secadores ni sol intenso para acelerar el secado, porque algunos materiales pueden deformarse.
Los filtros desechables o especiales no deben lavarse salvo que el manual lo autorice. Si están rotos, deformados o conservan suciedad y olor después de la limpieza, busca el recambio compatible con el modelo exacto.
Señales de que hace falta una revisión profesional
La limpieza doméstica no sustituye el mantenimiento técnico. Conviene solicitar una revisión si el aparato enfría mucho menos que antes, produce ruidos nuevos, desprende olor persistente, muestra hielo, pierde agua o se enciende y apaga de manera anormal.
Advertencia de seguridad: no desmontes carcasas internas, no manipules refrigerante y no introduzcas herramientas cerca de conexiones eléctricas, ventiladores o baterías. Si no puedes cortar la corriente con seguridad o la unidad está en altura, encarga el trabajo a un profesional cualificado.
Un goteo continuo no debe resolverse colocando únicamente un recipiente debajo. Puede indicar una obstrucción en el desagüe, un problema de instalación o una avería que requiere diagnóstico. Si aparece olor a quemado, humo o calentamiento anormal, corta la alimentación cuando sea seguro y no vuelvas a utilizar el equipo hasta revisarlo.
Prepara el equipo antes de dejar de usarlo
Cuando las temperaturas ya permitan prescindir de la refrigeración, dedica una última sesión a preparar el aparato. Limpia y seca los filtros, retira el polvo exterior y comprueba que no haya agua alrededor de la unidad interior ni obstáculos junto a la exterior.
Algunos modelos incorporan una función de secado o autolimpieza que mantiene el ventilador activo durante un breve periodo para reducir la humedad interna. Utilízala únicamente como indica el manual; no reemplaza una limpieza física ni corrige un desagüe bloqueado.
No cubras la unidad exterior con plástico hermético. Una funda inadecuada puede retener humedad o impedir la ventilación. Si el fabricante recomienda protección, utiliza un accesorio compatible y asegúrate de retirarlo antes de volver a encender el sistema.
Antes del último apagado, anota cualquier ruido, olor o pérdida de rendimiento. Resolver esas señales durante el otoño evita descubrir una avería en el primer episodio de calor del año siguiente.
Lista de comprobación para reducir el consumo
- Mantén una temperatura moderada y estable.
- Aprovecha las horas frescas para ventilar la vivienda.
- Protege las ventanas del sol directo durante la tarde.
- Activa el modo ecológico, automático o sueño cuando resulte adecuado.
- Usa temporizadores para limitar horas de funcionamiento.
- Limpia los filtros siguiendo el manual del fabricante.
- Deja libres las entradas y salidas de aire.
- Pide asistencia si aparecen fugas, hielo, olores o ruidos anormales.
Durante septiembre, revisa la programación cada pocos días. El cambio de estación puede hacer que una rutina útil al principio del mes resulte innecesaria unas semanas después.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el aire acondicionado puede gastar de más en septiembre?
Porque muchas personas mantienen los horarios y ajustes del verano aunque las noches ya sean más frescas. El sobreconsumo suele venir de encenderlo por costumbre, fijar una temperatura demasiado baja o dejarlo funcionando en habitaciones vacías. En septiembre conviene decidir su uso según la temperatura interior y la humedad, no según el calendario.
¿Cómo puedo usar el aire acondicionado en septiembre gastando menos?
Sigue esta secuencia:
- Ventila por la mañana o por la noche si fuera hace más fresco.
- Baja persianas antes de que el sol caliente la vivienda.
- Si todavía necesitas refrigeración, ajusta el equipo entre 24 y 26 °C.
- Activa el modo ecológico cuando la estancia ya esté confortable.
- Usa un ventilador para repartir el aire y apaga el equipo al salir.
- Limpia los filtros y comprueba que puertas y ventanas estén cerradas.
Evita poner el termostato a 18 °C para enfriar antes: normalmente solo prolonga el funcionamiento del compresor.
¿Cuánto se puede notar este cambio en la factura de la luz?
El efecto depende de la potencia del aparato, las horas de uso y el precio de cada kWh. Para estimarlo, multiplica la potencia media en kW por las horas de funcionamiento y por tu precio del kWh. Por ejemplo, reducir dos horas diarias durante 20 días evita 40 horas de uso; si el equipo demanda de media 0,8 kW, serían unos 32 kWh menos. En viviendas y pequeños negocios, ajustar horarios suele influir más que cambiar continuamente de modo.
¿Qué debo hacer con el aire acondicionado cuando termine el calor?
Antes de dejarlo inactivo, limpia y seca los filtros, elimina el polvo de las rejillas y haz funcionar unos minutos el modo ventilación para reducir la humedad interior. Revisa también si hay goteos, ruidos o pérdida de rendimiento; si aparecen, solicita mantenimiento antes del siguiente verano. Para comprobar consumos y horarios baratos, consulta las facturas, la aplicación de tu comercializadora y el portal de tu distribuidora eléctrica, donde normalmente puedes ver el consumo horario del contador.
Source: Editorial research
Contexto y acciones Acerca de este artículo
verificación de fuente Criterio de la guía
La guía reúne prácticas domésticas de uso y mantenimiento básico que deben adaptarse al manual de cada equipo.
- Comprobar la temperatura programada y las horas reales de funcionamiento
- Consultar el manual antes de retirar o lavar los filtros
- Verificar que los filtros estén completamente secos antes del montaje
- Solicitar revisión profesional ante fugas, hielo, humo o ruidos anormales
- Alcance
- España
- Actualizado
- 2026-08-30 14:42
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